“PALABRAS” DE ALIENTO

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La HALITOSIS, o el mal aliento crónico, es algo que ni los dulces de menta, ni el enjuague bucal, ni un buen cepillado pueden resolver. No se puede confundir con el aliento mañanero o el aliento fuerte que deja la cebolla o el atún, la HALITOSIS se mantiene por un periodo extendido de tiempo y puede ser una señal de algo más serio.

¿A qué huele la HALITOSIS?

La respuesta rápida es la siguiente: el olor varía. Las causas subyacentes influyen en el olor. Algunas personas pueden avergonzarse de los signos de HALITOSIS, tanto que son reacios incluso a hablar con el dentista. Esta es frecuente, y fácil de tratar y prevenir.

¿Qué la causa?

Las causas mas frecuentes de la HALITOSIS, que es necesario saber para desterrar el mal aliento y mejorar la salud de toda la boca, son:

  • Problemas bucales: Acumulación de bacterias, como caries, enfermedades de las encías, empastes agrietados y dentaduras que no se limpian bien. Se acumulan en lugares donde el cepillo no llega.
  • Dieta: Contenido alto en proteínas, bajo en carbohidratos, exceso de dulces, consumo de cebolla y ajo. Exceso de café y alcohol, además los fumadores.
  • Afecciones médicas: Enfermedades pulmonares, algunos tipos de cáncer, infecciones de amígdalas, problemas sanguíneos y enfermedades renales. También la diabetes, el asma, el reflujo gástrico.

¿Tiene consecuencias psicológicas y sociales?

La consecuencia de padecer de HALITOSIS, real o ilusoria, provoca frecuentemente un impacto a nivel del comportamiento y emociones, que puede tener repercusiones severas en la calidad de vida de una persona (independientemente de su nivel cultural o social)

Un estudio científico pionero, efectuado por investigadores del Instituto del Aliento, observó varios efectos defensivos a nivel del comportamiento en personas con conciencia de padecer mal aliento:

  • Limitación de la comunicación oral (especialmente en lugares más pequeños o cerrados)
  • Mayor distanciamiento interpersonal
  • Mayor frecuencia de comunicación por señales o gestos
  • Cobertura de la boca con la mano
  • Tiempo de espiración más corto.

En el desespero de enmascarar el olor para ser aceptados socialmente, estas personas se cepillan compulsivamente (más de 5 veces al día), usan enjuagues orales y chicles con frecuencia e incluso llegan a fumar. Sin embargo, estas soluciones son poco eficaces y solo logran disfrazar el problema de forma temporal.

¿Existen tratamientos?

Desde casa, se puede mantener una higiene bucal integral haciendo uso del cepillo, el hilo dental, el raspador de lengua y el enjuague bucal. El cepillado solo llega al 25% de la boca. El enjuague bucal permite limpiar prácticamente toda la boca y refresca el aliento.

Si no hay mejora con los remedios caseros, es necesario visitar al dentista. Así se puede diagnosticar la afección y ayuda a encontrar el mejor tratamiento.

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